
Un anciano sembró una semilla,
de la cual brotó una hermosa flor,
y en vez de sentirse orgulloso,
se lamentaba y lloraba
de no haberlo hecho
cada día de su vida
Entonces le dije:
La experiencia de los años
te dieron la oportunidad
de lograr “la hermosa flor”
Lo importante ahora es que lo continúes.
No importa donde inicies, sino cómo terminas.
