
La semana pasada, mientras impartíamos la orientación sobre el cuidado y protección al orden en la naturaleza, en el Taller Infantil de Convivencia Armónica H*U*N*A*B*, se inició una llovizna, la cual alborotó no sólo a los pequeños socios, sino también a los guías.
Tal suceso provocó que todos los presentes comenzáramos a brincar en el patio tratando de utilizar a "la visita" lo más posible. En ese momento las RRR´s hicieron su aparición, acompañadas de los cortos brazos extendidos de los niños, quienes invadían el espacio aéreo, o más bien terrestre, del patio del Taller simulando fuertes y veloces aviones. Otros niños trataban de “atrapar” a las deliciosas gotitas con sus bocas, algunos otros se divertían tratando de esquivar a todas las diminutas “bombas de agua” que desafiantes caían desde el cielo tratando de mojar al oponente, y unos más tratábamos de evitar que “la visita” hiciera de las suyas con las artesanías recién pintadas que escoramos en los arriates para que se secaran.
Sin darnos cuenta del tiempo que había transcurrido mientras recibíamos a nuestra “visita”, tuvimos la fortuna de admirar semi-borroso pero espectacularmente el arco-iris, los niños señalándolo ,comentaron:
_Vamos a buscar el tesoro que se encuentra al final del arco-iris_
Realmente se veía cerca, así que decidimos formar una brigada para descubrir lo que se ocultaba al final de esos bellos colores.
8 fueron los niños afortunados para formar parte de esta brigada y, sin dejar que el tiempo siguiera adelantándose, nos pusimos nuestras playeras de identificación del Taller H*U*N*A*B* (donadas por pronatura), nos tomamos de la mano e iniciamos nuestra improvisada aventura en busca de aquel tan nombrado y afamado tesoro.
Sabíamos que para llegar a aquel final del arco iris debíamos de caminar cuadras enteras, debíamos recorrer caminos poblados por decenas de árboles, arañas, mariposas y demás insectos que uno se pudiese imaginar, y siempre sin decaer en nuestro principal objetivo.
En la primera cuadra, fuera de una casita de madera, vimos a la Sra. Doña "Pet", dándole de comer a 7 patitos los cuales ,según la doña, habían brotado días antes. Todos nos quedamos encantados con la forma de correr, comer y beber agua de los animalitos ,y la manera amorosa con que los trataba doña "Pet". Continuamos con nuestro camino, todos los vecinos levantaban sus manos para saludarnos y decirnos "VAYA BIEN". Mas adelante, cruzamos por un terreno baldío, el cual tenía una pared construida, o más bien, destruida. Ahí los "socios" señalaron a unas iguanas enormes(tolocs), las cuales se encontraban en la parte superior de la barda, tomando la llovizna y los rayos de sol que se colaban de entre las nubes grises.Los pequeños Inmediatamente comentaron:
_¡parecen dinosaurios! ¿verdad? ¡se están bañando!, ¡tienen calor!_
Y varios comentarios más. Cuando salimos del lote baldío, pasamos por el vivero de Don Tiburcio Serralde y de Doña Esperanza, los pequeños propusieron que entráramos a mirar las flores, les comenté que se estaba borrando nuestro arco-iris, pero sin pensarlo más dijeron que no importaba, así que visitamos "la casa de las plantas" así la bautizaron. Tuvimos suerte de encontrar a los propietarios, ya que ellos mismo se encargaron de darnos los nombres de las flores, los arbustos, los árboles frutales, etc. Aparte de que nos presumieron de que en el enorme árbol de tamarindo que está en su vivero, vivían más de 7 familias distintas de aves ,nos mostró sus conejitos, borreguitos y su perro,"la loba".
Estuvimos al rededor de media hora en ese lugar, cuando salimos, ya no había arco iris, así que decidimos buscar el tesoro en otra ocasión.
Regresamos contentos de nuestra aventura. Los niños platicaron emocionados cada detalle de lo sucedido. Yo me puse a reflexionar:
Si todos los días, antes de salir de nuestras casas, lleváramos en la mente un arco iris, cualquier contacto que tuviésemos con la vida, sería la otra orilla del mismo, y por lo tanto sería el final del arco iris, y por lo tanto, donde se encuentra "el tesoro". Esto nos daría mas opciones para convivir en armonía. Pero viéndolo bien, ni siquiera es necesario salir de nuestra casa, basta con escribir unas líneas y enviarlas al otro lado, en donde de seguro se encuentra un verdadero tesoro.
